Bolsa De Valores de Caracas: Otra Perspectiva de Inversión


Para hablar de alternativas de inversión, no vamos a extendernos en los múltiples tipos de activos que se describen habitualmente; nos limitaremos a una simple clasificación que acota el problema y lo lleva a su esencia: las inversiones en activos reales y activos monetarios.

Los activos reales son aquellos que con mayor o menor inmediatez reflejan la propiedad del activo subyacente. Ese activo genera rentas por el servicio concreto que da a la sociedad. Se incluirían: acciones, bienes inmobiliarios, materias primas, etc.

Las características esenciales de los activos reales (la propiedad de la cosa) son: que puede ser directa o indirecta. Las acciones, por ejemplo, son representaciones totales o parciales de las rentas que genera el activo. Esta variación de las rentas dependerá del interés de la sociedad por el producto, que variará a lo largo del tiempo y que tendrá su reflejo inmediato en el precio que se esté dispuesto a pagar por el bien y de la capacidad del productor de ofrecerlo a un coste razonable.

La inversión monetaria por su parte, es aquella que otorga al inversor una promesa de pago de unas rentas fijadas en una moneda determinada. Normalmente esa promesa se apoya en los flujos de rentas que genera el emisor de la monera pero con ciertos límites. En este caso, el inversor no es propietario de la entidad que ha emitido la promesa de pago, sino únicamente de una promesa regulada por un contrato y fijada en una moneda determinada.

Aclarado esto y yendo meramente a los números acá en Venezuela, aquel inversionista que haya invertido en depósitos a plazo en bolívares durante las últimas dos décadas, ha sufrido una considerable descapitalización.

Ello se debió, principalmente, a que los recursos fueron invertidos a tasas de interés que, en promedio, resultaron ser reales negativas. Es decir, estuvieron por debajo de la tasa de inflación observada. Por el contrario, la inversión en acciones de empresas venezolanas ha ofrecido un mayor crecimiento patrimonial, incluso positivo en términos reales. Lo mismo habría ocurrido en caso de invertir en acciones de empresas norteamericanas, aunque el desempeño habría sido inferior.

Lo cierto es, que el escenario más probable para nuestra economía es seguir inmersa en una vorágine inflacionaria, por lo que conviene estar siempre invertidos en activos reales, un activo que independientemente de una decisión política no tenga implícito una depreciación permanente ante otros instrumentos financieros.

Es por eso que a pesar de la ya mencionada inestabilidad económica que atraviesa actualmente el país, consideramos que nuestros clientes y socios deben implementar esquemas de ahorro/inversión y cobertura diferentes a los tradicionalmente conocidos. Es por ello que recomendamos evaluar los rendimientos ofrecidos por la Bolsa de Valores de Caracas.

En los últimos años, las empresas que cotizan en la Bolsa de Caracas han logrado abatir desde controles de cambio, expropiaciones, intervenciones, y hasta aguantarle, tal como se ha demostrado este año, el pulso a la terrible hiperinflación que azota al país. Este grupo de empresas, ha podido absorber la crisis y además, ha demostrado empíricamente ser una opción de ahorro y cobertura para un grupo de privilegiados inversores. Quizás el problema más grave que se avizora en el futuro es la deficiente cultura bursátil que acusa gran parte de la población Venezolana. Son muy pocos los que conocen el verdadero potencial de este instrumento debido a la desinformación acerca del funcionamiento del mercado de valores, considerado como uno de los espacios más importantes para el desarrollo de las economías de los países.

Pero a pesar de no registrarse una cultura en torno a esta actividad, esto no indica que muchos si la tomen en cuenta y apuesten por ella, considerando además que existen múltiples motivos para adentrarse en este mercado y más específicamente, por el gran potencial de recuperación y crecimiento que puede llegar a tener Venezuela.

Para nuestros clientes, y para quienes en el futuro lo sean, nos gustaría ser un apoyo a la hora de tomar decisiones dentro del mercado venezolano, proponiéndoles filosofías de inversión que se alineen con nuestra forma de hacer negocios. Es por eso que, para nosotros, es importante destacar que el valor de mercado de una empresa a la hora de invertir puede variar, no solo tomando en cuenta su salud financiera, beneficios o activos, sino también puede verse influenciado como es el caso de Venezuela, por factores externos que afecten al mercado de capitales.

Es necesario que antes de empezar a invertir en una empresa determinada se realice un análisis, tanto desde el punto de vista interno como externo, teniendo como visión que en el instante en el que decidamos comprar sus acciones, automáticamente seremos propietarios de la misma porción de beneficios que sean generados desde ese momento en adelante. Es por ello que es recomendable analizar la acción como si decidiéramos comprar toda la compañía. Para ese fin, se debe tomar en cuenta el estudio económico-financiero de la empresa en los últimos años y proyectar como se verá está en el futuro.

Dicho análisis permitirá conocer si la empresa es capaz de generar beneficios y atender adecuadamente los compromisos de pago, facilitando la toma de decisiones encaminadas a mejorar la gestión de los recursos para crear valor y continuar en el mercado. Como futuros inversores, el análisis financiero permitirá determinar si la empresa es económica y financieramente viable en el futuro, lo cual ayudara a reducir al mínimo la incertidumbre sobre el uso eficiente de sus recursos.

Por esta y otras razones, nuestras recomendaciones de inversión dentro de un país que se encuentra abatido económicamente están enfocadas en buscar compañías con ventajas competitivas que les permitan atravesar con éxito los problemas transitorios y seguir ofreciendo valor agregado tanto a sus clientes como a sus accionistas con el paso del tiempo.