El bono PDVSA 2017 de noviembre cae por el miedo a posibles sanciones contra Venezuela


Durante la jornada del día lunes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un comunicado en el cual amenazó con imponer fuertes sanciones económicas en caso de que Nicolás Maduro avance con su propuesta de Asamblea Nacional. En dicho comunicado, Trump declaró que “EE.UU. no se quedará quieto mientras Venezuela se desmorona”.

Después de este anuncio del gobierno de EE.UU., los bonos venezolanos sufrieron su mayor caída desde el 12 de junio, perdiendo cerca del 2% de su valor. Los bonos venezolanos han estado bastante desacoplados de la situación política interna en los últimos meses, pero la implementación de sanciones económicas afectaría directamente a los pagos de deuda, lo que provocó la caída. La disminución se vuelve más significativa al observar que ocurre en un día en el que el petróleo, usualmente el principal influenciador en los bonos venezolanos, sube con fuerza.

De todos los títulos de la curva de bonos venezolanos, destaca el comportamiento del bono PDVSA 17N, el cual debe ser cancelado el 2 de noviembre por un monto que asciende los 1.169 millones de dólares (monto sumando el pago de capital más los intereses correspondientes). A tan solo un par de meses de su vencimiento, lo normal sería que este bono pasara por un proceso conocido como el “pull to par”, que llevaría su precio a su nivel par ($100). En lugar de esto, el precio del bono ha caído, incrementándose su descuento y llevando su rendimiento al vencimiento a niveles desorbitantes (cercanos al 80%). Al momento de escribir esta nota, el bono se cotizaba cerca de $84,6, una anomalía en el mercado que refleja el nivel de riesgo extremadamente alto que los inversionistas le atribuyen a su pago.

De igual manera, al comparar al bono PDVSA 17N con otros papeles que han madurado recientemente, las otras emisiones (como el PDVSA 17V o el PDVSA 16) ya tenían un precio superior a $90 al faltar este tiempo para su vencimiento. Los eventos recientes en torno a la economía venezolana hacen creer la posibilidad de que el ejecutivo deba tomar algún tipo de medidas adicionales para lograr el pago del mismo, y en caso de que las acciones por parte del Gobierno estadounidense se materialicen, afectaría gravemente el flujo de caja requerido para poder honrar los próximos compromisos.

La mayoría de los analistas creen que la capacidad de Venezuela para realizar los pagos se vería muy afectada en caso de que se concreten las sanciones. En un comunicado publicado por Citi, firmado por sus analistas Dirk Willer y Kenneth Lam, la firma sugiere que la aplicación de estas sanciones petroleras deteriorarían el flujo de caja del país, ya que entre el 20% y 25% de su producción actualmente se exporta a EE.UU., que además se encuentra entre los clientes de PDVSA que pagan en efectivo sus compras.

Pese a estos comentarios, Citi se encuentra entre las firmas más optimistas, al señalar que las posibles sanciones económicas no afectarían los pagos de deuda externa correspondiente a los meses de octubre y noviembre (los cuales son los más importantes que faltan por realizar durante el año en curso), pero que si lo haría con los pagos del año entrante. Más allá de eso, lo cierto es que con unas reservas internacionales en su nivel mínimo histórico y con la producción venezolana de petróleo cayendo por 9no mes consecutivo, el consenso es que la situación del pago de deuda externa a finales del año ya está lo suficientemente delicada como para enfrentarse además a sanciones contra el sector petrolero.