El FMI actualizó sus proyecciones de crecimiento e inflación para Venezuela


El Fondo Monetario Internacional actualizó las proyecciones de los principales indicadores económicos tanto para países de la región como a nivel mundial. Venezuela está presente en este informe y no por resultados que apuntan a la recuperación, sino todo lo contrario, el ejercicio realizado por el FMI contempla que para el cierre de este año el país tendrá una contracción del PIB de 7,4 y una proyección inflacionaria que podría llegar a cuatro dígitos.

El FMI actualizó sus proyecciones de los principales indicadores económicos tanto para países de la región como de otras regiones a nivel mundial. Venezuela figura en estas proyecciones, y no por resultados que apuntan a recuperación, todo lo contario, el ejercicio realizado por la institución señala que para cierre de este año Venezuela tendrá una contracción del Producto Interno Bruto (PIB), de 7,4%. Por su parte, la inflación, y toda la dinámica que la rodea, ha pasado a mantener un rol protagónico en el desenvolver cotidiano de los distintos agentes económicos, tanto a nivel individual como empresarial. Sin embargo, esto era previsible, ya que, quebrada la estabilidad monetaria mediante la decadencia institucional del Banco Central de Venezuela (BCV), es sencillo concluir que el desequilibrio monetario tendería a profundizarse y que esto sólo podría traducirse en mayores niveles de inflación.

El FMI sostiene que por no haber las señales suficientes que indiquen cambios en las políticas económicas, el país se mantendrá en una profunda recesión y en camino a una hiperinflación, según sus cálculos, este año la inflación llegará a cuatro dígitos, prevén que cerrará en 1.133,8%, mientras que en 2018 podría llegar a 2.530,0%.

En la región, Surinam toma el segundo lugar del ranking de mayor inflación, con 30,0% al cierre de 2017, seguido por Argentina, con 22,0% igualmente al cierre de este año. Si bien son pronósticos poco alentadores, la estimación para Venezuela es alarmante, situación que según analistas ha empezado a afectar las perspectivas económicas para las naciones vecinas.

Los altos índices inflacionarios tienen graves consecuencias dentro de la economía de un país y su sociedad, entre las que destacan, en primer lugar, la destrucción paulatina de la tendencia al ahorro; lesiona a la clase trabajadora, ya que el salario representa el único patrimonio de esta clase; empobrece de forma masiva a la población, en particular a quienes no reciben un ingreso fijo que no crece o varía al mismo ritmo que los precios; debilita a la clase media e incrementa las brechas entre los sectores sociales; distorsiona la planificación de proyectos a largo plazo; propicia la fuga de capitales, lo cual es un desincentivo a las capacidades productivas de un país; impide que las clases menos favorecido logren cruzar el umbral de salida de la pobreza y aumenta la desigualdad.

Las empresas tampoco escapan de este fenómeno, al sector privado le resulta complejo un entorno donde planificar a corto, mediano y largo plazo es casi imposible, esto debido, en parte, porque las variables financieras, incluyendo inflación, índices macroeconómicos, PIB, y otras, están totalmente ausentes. Al no poder realizar una planificación certera y no tener un marco jurídico que genere seguridad y confianza, la inversión queda entonces en segundo plano.

La falta de políticas que vayan de la mano con aspectos institucionales transparentes y lejos de estar sesgados por requerimiento del Ejecutivo, sin duda, han impedido revertir el proceso inflacionario que actualmente se aqueja a Venezuela.