Cobertura y arbitraje: las viejas confiables


Asdrúbal Oliveros Director de Rendivalores

Después de tres años de hiperinflación, para todos debería ser claro que la gran lección que nos han dejado los eventos cambiarios en los últimos tres años no ha cambiado: mientras la hiperinflación dure, el tipo de cambio seguirá incrementándose, aunque, mientras la hiperinflación dure, las dificultades para adquirir el mismo volumen de divisas en el tiempo se mantendrán e, incluso, empeorarán. Ello seguirá alterando el ritmo bajo el cual el tipo de cambio se eleve, en un entorno de precios cada vez más altos, pero no impedirá que siga creciendo (de nuevo, mientras la hiperinflación persista).

En el contexto reciente, tal vez lo más provechoso para las empresas y hogares sea, más que el aumento en el tipo de cambio, su volatilidad y cómo esta seguirá cambiando bajo las actuales condiciones. Así, tomar ventajas en las jornadas en los que se pueda arbitrar con el precio de las divisas, o buscar adquirir estas monedas cuando se prevea una mayor alza en los próximos días en medio de una volatilidad que se eleva, es probablemente una buena estrategia, considerando los riesgos que se incurran en caso de que dicha volatilidad cese o mute de manera repentina. También el mercado de valores ofrece una vía confiable para la planificación fiscal en bolívares, y es importante seguir su evolución frente al tipo de cambio y la inflación, pues hay períodos donde la rentabilidad del mercado de valores venezolano supera la variación nominal de la tasa de cambio y abre un conjunto de oportunidades, para una planificación financiera más eficiente.

Por otro lado, en un entorno de mayor dolarización, si bien el alza del tipo de cambio ha dejado de ser una mala noticia para aquellos que perciban ingresos en moneda dura, su rezago respecto a la inflación no deja de sernos incómodo. En tal sentido, en medio de repuntes inesperados, las empresas o los hogares no deben caer en el juego de dolarizar por completo precios o salarios si aún su negocio se ve expuesto a la moneda local de alguna forma. Mientras el negocio privado conviva en un entorno parcialmente dolarizado (algo, incluso deseable, desde la visión oficial), la clave es más bien aprovechar el momento, sacarle el jugo a las divisas como medio de cobertura o generador de caja, pero no como el único referente de la gestión financiera de cada empresa. Es importante hacer seguimiento al cambio de los costos en dólares para construir una estrategia adecuada de precios y tarifas, que no sacrifique aún más la rentabilidad.