Expectativas y tipo de cambio en Venezuela


Expectativas y tipo de cambio en Venezuela

En la cotización del tipo de cambio juega un rol fundamental las expectativas. En términos básicos, las expectativas pueden definirse como las previsiones que realizan los agentes sobre el comportamiento futuro de una (o un grupo de) variables, en base a los cuales tanto éstos como los hacedores de política toman decisiones en el presente. Dichos análisis pueden enfocarse en la formación del nivel de precios futuro, el comportamiento de tasas de interés, impuestos, ingresos, ventas o cualquier variable que pudiera ser considerada clave en la toma decisiones actuales de los agentes. Esto también aplica en las posibles decisiones que tome un gobierno o en el desempeño económico del país o sus socios comerciales.

Particularmente en relación al valor de las divisas en Venezuela, los anuncios y decisiones del Ejecutivo se volvieron tan repetitivas que, ya conocidas las consecuencias en materia de precios que traían esas medidas, los agentes adquirían dólares por su característica de reserva de valor. Kallianiotis (2018) reseñó que los futuros de divisas son sensibles ante las noticias macroeconómicas que “toman por sorpresa a los agentes”.

¿Qué esperar de Venezuela? En los últimos años las transacciones en divisas en Venezuela has estado expuestas a una marcada volatilidad en su precio, vinculada con la mayor incertidumbre que surge entre los agentes locales frente al accionar del Ejecutivo. Precisamente, se observó cómo las aceleraciones o desaceleraciones más resaltantes del tipo de cambio coincidieron con momentos en que se anunciaban (o entraban en vigor) ajustes del salario mínimo o un nuevo requerimiento del encaje marginal. Con base a los mecanismos previos, al añadirse mayor incertidumbre sobre la evolución esperada de las divisas toda vez se aplican tales medidas (y la información disponible se actualizaba), las firmas y hogares locales rápidamente se dirigieron a demandar más divisas, elevando la variabilidad en su precio. En tal sentido, el rol de las expectativas sobre la determinación actual del tipo de cambio parece ser importante.

Si bien los cambios en la política de encaje sí inciden en el marcador cambiario, afectando la demanda de divisas al reducir la capacidad de otorgar créditos por parte de la banca, las modificaciones salariales parecen representar una fuente de incertidumbre más pura. Conocedores de esto, los agentes virarían al mercado de divisas en busca de evitar una mayor pérdida del poder adquisitivo de los fondos que posean en moneda local, según lo reseñado previamente. Las medidas de confinamiento también entran de este análisis: ante la incertidumbre del impacto que podría traer el detenimiento de la actividad privada y en la generación de ingresos públicos (sobre todo con la aceleración en el contagio local de los últimos dos meses), los agentes demandan dólares para protegerse frente a un futuro más incierto en términos de disponibilidad de divisas. Por otro lado, en este mismo contexto se está desarrollando una escasez generalizada de gasolina, que ha obligado a los agentes a adquirirla a través de mercados informales a precios elevados.

Un anuncio al estilo de modificación del encaje, mayores sanciones, caída de los ingresos en divisas (remesas o petróleo) provoca reacciones de anticipación en los agentes que inciden en la demanda de divisas, los mismos se magnifican al ser el mercado cambiario venezolano muy reducido y donde algunos agentes pueden contar con poder de mercado, esto eleva la volatilidad de la tasa de cambio y hace más difícil la capacidad de predicción.

Por su naturaleza, las expectativas de los agentes podrían varían en el tiempo, lo que exige la constante actualización de las previsiones que influyen en la toma de decisiones. En escenarios como estos, la inversión en el procesamiento y análisis del entorno pudiera ser fundamental, asumiendo que la hiperinflación y la incertidumbre en torno a la pandemia y a la acción oficial persistan.

Asdrúbal Oliveros Director de Rendivalores