Un dólar que pierde valor… en Venezuela


Asdrúbal Oliveros Director de Rendivalores

Así como la hiperinflación ha pasado a formar parte del ideario colectivo nacional, también lo ha hecho la apreciación real del tipo de cambio, conocido coloquialmente como inflación en dólares. A medida que la dolarización transaccional se ha irrigado en la economía local, es cada vez más perentorio conocer la evolución del índice de precios y del tipo de cambio y la relación entre sí. Es importante destacar que la inflación y la devaluación, aunque son fenómenos altamente relacionados, no son equivalentes. La inflación muestra la variación de los precios de una canasta de bienes y servicios mientras que la devaluación está asociada a la variación del tipo de cambio. En el caso venezolano, lo que ha ocurrido en los últimos meses, es que la inflación ha sido más agresiva que la devaluación, provocando tener que destinar una cantidad cada vez mayor de divisas para adquirir una canasta de bienes y servicios.

Sin embargo, se dificulta realizar el seguimiento a ambas variables al existir un número diverso de fuentes, en especial, cuando estas difieren de manera significativa entre sí. Si se tomara como referencia los valores oficiales (BCV) del tipo de cambio y de inflación, el poder adquisitivo de USD 100 en septiembre mantendría un valor casi igual al estimado para comienzos de año, mientras que, si se usara como referencia los marcadores de Ecoanalítica, se requerirían USD 128 en septiembre para adquirir la misma canasta de bienes que valía USD 100 a comienzos de año.

Entender este fenómenos es de suma importancia para la gestión de negocios en Venezuela, por tres razones: La apreciación real de la moneda provoca que, en términos relativos, el precio de los bienes importados sean más competitivos que los precios de los productos fabricados localmente. De forma tal que una gestión adecuada de las importaciones puede redundar en abaratamiento de costos y mayor capacidad para competir. Aunque cada vez un mayor número de empresas en Venezuela, están facturando y fijando precios en divisas, es importante la comprensión de la brecha existente entre inflación y devaluación, pues si no se corre el riesgo de aunque se facture en divisas peligre la rentabilidad. Es importante la revisión periódica de las políticas de compensación de sueldos y salarios en divisas, pues el poder de compra de las mismas no se mantienen en el tiempo. Por último, también es recomendable diseñar una estrategia financiera basada en el mercado de valores venezolano, que permita hacer frente a los diferenciales entre inflación y devaluación, pues ofrece ventajas impositivas y de manejo de flujo de caja.